Anemia
Anemias
aplásicas
Son un grupo de enfermedades que cursan con citopenias periféricas
por un fallo en la producción en la médula ósea. Pueden ser adquiridas o congénitas y
afectar a una línea celular o a todas ellas:
Anemia aplásica adquirida.
Hemoglobinuria paroxística nocturna.
Síndromes congénitos de fallo medular.
Síndromes de fallo medular de una sola línea congénitos y
adquiridos.
Anemias diseritropoyéticas congénitas.
Tabla VII
Anemias macrocíticas |
A. MEGALOBLASTICAS
- Déficit de B12
- Déficit de folatos
- Fármacos
B. NO MEGALOBLASTICAS
- Síndromes mielodisplásicos
- Enfermedad hepática
- Hipotiroidismo
TÉCNICAS DIAGNÓSTICAS
Determinación de B12 y fólico
Frotis de sangre periférica
Función tiroidea, hepática
Aspirado medular: rasgos mielodisplásicos
|
Anemia aplásica adquirida
Se define por una pancitopenia en sangre periférica con una
médula ósea hipocelular y sin la presencia de células malignas ni fibrosis. Su
incidencia es de 2-5 casos/millón de habitantes y año en nuestro medio; es mayor en
países en vías de desarrollo y en Asia y en adultos jóvenes entre 15-30 años.
Tabla VIII
Anemias normocíticas regenerativas |
A. Hemorragia aguda
B. Secuestro esplénico
C. Hemólisis
- Anemias hemolíticas inmunes
- Anemias hemólisis micro y macroangiopáticas
- Anemias hemolíticas congénita
Hemoglobinopatías
Enzimopatías
Membranopatías
Defectos adquiridos de la membrana: HPN
Infecciones asociadas a hemólisis: Clostridium, paludismo,
etc
TECNICAS DIAGNOSTICASFrotis de sangre periférica
Test de Coombs y otros inmunológicos
Hemosiderinuria
Test de Ham y citometria de flujo
Electroforesis de Hb, screening enzimático y otros
Cultivos microbiológicos
|
|
Tabla
IX
Anemias normocíticas hiporregenerativas |
A. Ferropenia inicial o
leve
B. Síndromes primarios de fallo medular
- Anemia aplásica
- Eritroblastopenias
- Infiltración medular neoplásica
C. Síndromes secundarios de fallo medular
- Insuficiencia renal
- Enfermedades endocrinas
- Infección por VIH
- Anemia de trastorno crónico
TÉCNICAS DIAGNÓSTICASHierro, transferrina (TIBC), ferritina
Frotis de sangre periférica
Función endocrina, hepática, renal
Eritropoyetina
Aspirado y biopsia medular
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|
Etiología
En la mayoría de los casos no se identifica un
agente etiológico y se denominan idiopáticas. En una tercera parte se puede identificar
un agente causal (ver Tabla X).
Tabla X
Clasificación de la anemia aplásica adquirida |
Idiopáticas:
50-65%
Secundarias
- Irradiación.
- Fármacos.
- Agentes químicos: benzeno, insecticidas y solventes
- Virus: VEB; Hepatitis no A, no B, no C, no G; HIV.
- Enfermedades inmunes: fascitis eosinofílica; enfermedad
injerto contra huésped;
Hipoinmunoglobulinemia.
- Gestación.
- Hemoglobinuria paroxística nocturna. |
Fármacos: la relación de medicamentos (ver
Tabla XI) que "pueden" producir anemia aplásica es muy larga, pero en la
mayoría sólo hay pocos casos descritos. Además, pasa entre 2-3 meses desde la
exposición al fármaco al diagnóstico de la aplasia y conforme aumenta el tiempo, la
relación causa efecto es cada vez más débil. Si el fármaco se ha tomado mas de 1 año
antes, es muy improbable que sea el agente causal. Se dice que el mecanismo es
idiosincrásico porque no es dosis-dependiente ni previsible.
Tabla
XI
Fármacos asociados a anemia aplásica |
Antinflamatorios no
esteroideos: Fenilbutazona,indometacina,ibuprofen,sulindac
Antibióticos: cloramfenicol.
Antitiroideos:carbimazol,metimazol,propiltiouracilo,metiltiouracilo.
Psicotropos:clorpromazina.
Antidiabéticos:tolbutamida,clorpropamida.
Antimaláricos: Quinacrina y cloroquina.
Anticonvulsivantes:carbamazepina,fenitoina,etoxusimida.
Otros. |
Otros fármacos como los citostáticos o
antineoplásicos causan una aplasia medular de modo esperado.
Benzeno e insecticidas: la relación con el benzeno es dosis
dependiente y la exposición crónica produce anemia aplásica y leucemias. Hoy en día la
exposición al benceno está controlada al ser considerado una sustancia mielotóxica.
También se han implicado en la etiología algunos insecticidas (DDT).
Radiaciones ionizantes: causan en cantidad suficiente una
aplasia medular, la exposición aguda a dosis altas produce una aplasia severa y
prolongada y la exposición crónica a dosis bajas puede producir un daño medular
permanente.
Virus: un 10 por ciento de los casos de las anemias
aplásicas han tenido alteraciones de la bioquímica hepática, presumiblemente de origen
viral, en las 6-12 semanas previas al diagnostico. Son hepatitis HbsAg negativas y tampoco
se han asociado al virus de la hepatitis A y C. Más raramente se encuentra el virus de
Epstein-Barr y el citomegalovirus.
Embarazo: aparece en algunos casos, resolviéndose con la
terminación del embarazo y puede repetir en siguientes gestaciones.
Hemoglobinuria paroxística nocturna: aproximadamente un 15
por ciento de los pacientes con esta enfermedad desarrollan una aplasia y a su vez un 10
por ciento de las anemias aplásicas presentan una clona HPN al poco tiempo de responder
al tratamiento inmunosupresor.
Patogenia
Existe un descenso muy importante de las
células progenitoras, tanto de las células madre como de células comprometidas en la
diferenciación eritroide, granulocitica o megacariocitica. Se ha calculado que las
células madres representan <1 por ciento de las normales al diagnóstico. La
población medular CD34+ es la que contiene las células madre y los niveles de estas
células son muy bajos. Aunque la hematopoyesis depende de la producción por el estroma
de factores de crecimiento, en esta enfermedad el estroma no está alterado. Después de
un trasplante de medula ósea, en que el estroma sigue siendo del enfermo, existe una
recuperación de la hematopoyesis. Desde hace años se piensa que el mecanismo es inmune,
la primera evidencia es de 1970 en que Mathé observó una mejoría no esperada de la
pancitopenia después de un tratamiento inmunosupresor en un paciente trasplantado. La
destrucción por un mecanismo inmune de la medula ósea ocurre también en la enfermedad
injerto contra huésped. Posteriormente, varios trabajos de laboratorio han demostrado un
aumento de interferon gamma y del factor de necrosis tumoral (TNF) que inhiben la
hematopoyesis y que son producidos por un tipo de linfocitos T. Estas dos citoquinas
también son capaces de producir la muerte intramedular de las células madre o apoptosis.
Aunque éste pueda ser el mecanismo efector se desconoce qué estimulo lo desencadena. Se
han descrito asociaciones al sistema HLA (HLA-DR2).
Clínica
La sintomatología viene dada por el descenso
de los diferentes componente sanguíneos. La manifestación más frecuente es el sangrado
por la trombopenia, que no suele ser un sangrado masivo, sino en forma de equímosis
espontáneas o ante mínimos traumatismos, petequias, gingivorragia, epistaxis, y
menstruaciones abundantes. El síndrome anémico depende del grado de rapidez en que
desciende la hemoglobina. No suelen tener síntomas sistémicos y la infección se
presenta al diagnÓstico en un 11 por ciento de los casos.
Además de los criterios diagnósticos mencionados en la Tabla XII,
se debe realizar un test de fragilidad cromosómica para descartar una anemia de Fanconi,
un estudio citogenético para el diagnóstico diferencial con un síndrome
mielodisplásico hipocelular y estudios de hemoglobinuria paroxística nocturna.

|
| Figura 5 |
Tabla
XII
Criterios diagnósticos |
ANEMIA APLASICA SEVERA |
- Celularidad en medula ósea <30%
- En sangre periférica 2 de los siguientes:
Neutrófilos <500/mcL
Plaquetas < 20000/mcL
Reticulocitos <1%
(corregidos para el hematocrito o índice de reticulocitos)
|
ANEMIA APLASICA MUY SEVERA |
* Sí neutrófilos < 200/mcL (además del resto de los
criterios) |
ANEMIA APLASICA MODERADA |
* Pancitopenia que no cumple los criterios de enfermedad severa
(neutrófilos >500/mcL)
|
|
El diagnóstico diferencial debe hacerse con
otras causas de pancitopenia (ver Tabla XIII).
1. - Con médula hipocelular
Anemia aplásica
Anemia de Fanconi
Síndrome mielodisplásico hipocelular |
2. - Con médula celular
Síndrome mielodisplásico
Hemoglobinuria paroxística nocturna
Mielofibrosis
Leucemia oligoblástica o aleucémica
Tricoleucemia
Carcinomatosis diseminada
Linfomas y mielomas
Otras: Anemias megaloblásticas, tuberculosis diseminada,
Kala-azar,
sarcoidosis |
Tratamiento
Antes del uso de inmunosupresores y
trasplante, un 25 por ciento de los enfermos morían en los cuatro primeros meses y más
de la mitad en el primer año.
El tratamiento de soporte consiste en:
La transfusión de concentrados de hematies y plaquetas,
limitadas estas últimas al máximo por el desarrollo de aloinmunización y posterior
refractariedad.
Tratamiento antibiótico en caso de infección.
El uso de factores de crecimiento como G-CSF o GM-CSF elevan
los recuentos de neutrófilos y se pueden utilizar de forma transitoria en caso de
infección, pero no como un tratamiento a largo plazo.
Los andrógenos han sido los primeros tratamientos empleados. Hoy en
día, su uso está muy limitado por sus efectos secundarios a largo plazo y por un menor
índice de respuestas, pero aún se siguen usando en algunos países por su bajo costo. La
respuesta es más llamativa en las cifras de hemoglobina y se administran durante un
mínimo de 3-6 meses.
El tratamiento específico de la anemia aplásica para restaurar la
actividad medular son el tratamiento inmunosupresor y el trasplante de médula ósea. La
elección depende de la disponibilidad de donante, de la severidad de la enfermedad y de
la edad del paciente. Ambos no son tratamientos excluyentes y pueden utilizarse de forma
secuencial.
Tratamiento inmunosupresor
Los agentes utilizados son la globulina
antilinfocítica (ALG), la globulina antitimocítica (ATG), la ciclosporina A (Sandimun®)
y la ciclofosfamida.
Las globulinas se obtienen inmunizando a caballos o a conejos con
linfocitos humanos y posteriormente purificando las inmunoglobulinas producidas. El
mecanismo de acción es por eliminación de linfocitos T. Aproximadamente, un 50 por
ciento de los enfermos tienen mejoría hematológica independientemente de la causa. La
respuesta ocurre a los tres meses, aunque en algunos casos más tarde. Las probabilidades
de respuesta están en relación inversa a la severidad de la enfermedad, son menores en
la AA muy severa con neutrófilos menores de 200/mcL. Si no hay respuesta a un primer
ciclo se puede dar un segundo a los cuatro meses. La toxicidad de las globulinas son los
fenómenos alérgicos inmediatos (fiebre, escalofríos, reacciones cutáneas, hipotensión
y en los casos más graves reacciones anafilácticas) y la enfermedad del suero. Se
previenen y tratan con esteroides. Precisa ingreso hospitalario. Con el tratamiento
inmunosupresor un 25-40 por ciento de los enfermos recaen o desarrollan enfermedades
clonales: un síndrome mielodisplásico que puede evolucionar a leucemia aguda o una
hemoglobinuria paroxística nocturna.
Ciclosporina A. Bloquea la función de los linfocitos T. Se empezó
a usar en enfermos que no respondían a ATG o ALG. Posteriormente se usó sola como
tratamiento inicial, pero la respuesta y supervivencia es menor que con ALG o ATG.
Actualmente se usa asociado a las globulinas con unas respuestas hematológicas de hasta
un 70-80 por ciento, especialmente en los casos con neutropenia severa (< 200) y en
niños. Este tratamiento combinado consigue una supervivencia a los tres años de 64-82
por ciento en las formas graves o muy graves. Las dosis se ajustan a los niveles séricos
y se mantiene durante seis meses; en algunos casos es necesario un mantenimiento a dosis
bajas. Una de las ventajas es que se administra de forma ambulante.
Ciclofosfamida: en fase de ensayo a dosis altas.
Los esteroides solos a dosis altas no son eficaces y tienen
toxicidad importante a largo plazo. Se usan asociados a ALG o ATG para controlar los
efectos secundarios.
Trasplante de médula
ósea (TMO)
Consiste en la infusión intravenosa de
progenitores hematopoyéticos de un donante compatible que combinado con los agentes
inmunosupresores que se utilizan antes del trasplante contribuyen a restaurar la
hematopoyesis. Es un tratamiento curativo pero sólo un 25-30 por ciento tienen un hermano
HLA compatible. En casos muy severos en pacientes jóvenes debe realizarse una búsqueda
de un donante no emparentado. Las principales indicaciones del TMO alogénico son las
aplasias severas en pacientes jóvenes (en menores de 20 años) o hasta los 50 años si
fracasa la inmunosupresión, en este caso también se puede repetir el tratamiento
inmunosupresor. La supervivencia global es de un 60 por ciento y en menores de 20 años de
más de un 80 por ciento. Los problemas más frecuentes son: perdida del injerto,
enfermedad injerto contra huésped e infecciones.
Hemoglobinuria paroxística nocturna
Es una enfermedad adquirida de la célula
madre pluripotente que cursa con hemólisis intravascular por una susceptibilidad
aumentada a la lisis por complemento; los leucocitos y las plaquetas también están
afectados. Puede aparecer en pacientes con aplasia o evolucionar a aplasia, mielodisplasia
o leucemia aguda. Es una enfermedad rara que afecta a personas jóvenes (25-45 años).
Está producida por una mutación somática, de causa desconocida, que produce un defecto
en la síntesis de una molécula que sirve de anclaje para varias proteínas de la
membrana celular de los eritrocitos, leucocitos y plaquetas. La ausencia de estas
proteínas en el eritrocito es la causa de su aumento de sensibilidad al complemento.
Por el estudio de la médula se ha dividido en dos formas: una
predominantemente hemolítica, con hiperplasia eritroide y reticulocitosis en sangre
periférica y otra pancitopénica. Un 30 por ciento de los casos tienen antecedente de
anemia aplásica y un 15 por ciento harán una pancitopenia. La mediana de supervivencia
es de 10 años o más, aunque su evolución y pronóstico es muy variable.
La clínica es de una anemia hemolítica crónica con ocasionales
crisis de hemólisis intravascular y hemoglobinuria (orinas muy oscuras) que a veces se
presentan durante el sueño. Un problema importante son las trombosis, habitualmente
venosas y que puede afectar a las venas suprahepáticas (síndrome de Budd-Chiari) y
mesentéricas; en esta situación la clínica es de episodios de dolor abdominal
recurrente. Suelen tener leucopenia y trombopenia. Debido a las pérdidas en orina en los
enfermos de larga evolución aparece una ferropenia.
El diagnóstico se realiza con el test de Ham y sacarosa que
provocan la hemólisis por el complemento y más recientemente, determinando la
disminución o ausencia de las proteínas de la membrana (CD59, CD55).
El tratamiento se basa en medidas de soporte con transfusiones,
suplementos de fólico, prednisona y danazol para la anemia. Tratamiento de la ferropenia
si existe y prevención de las trombosis o tratamiento anticoagulante crónico una vez que
ocurren. Otra opción es el trasplante de médula ósea de un donante compatible, que es
el único tratamiento curativo y por ello, en todos los pacientes debe realizarse un
estudio de histocompatibilidad. Está indicado en las "formas aplásicas" y en
pacientes jóvenes con complicaciones graves. La asociación con la anemia aplásica
implica que también se use tratamiento inmunosupresor con ATG, pudiéndose corregir la
pancitopenia en muchos casos, pero con persistencia de la clona anormal, del riesgo
trombótico y la posible reaparición de la pancitopenia o la evolución a mielodisplasia
o leucemia.
Síndromes congénitos de fallo
medular
Anemia de Fanconi
Disqueratosis congénita
Síndrome de Shwachman-Diamond.
Trombopenia amegacariocítica.
La más frecuente con diferencia es la Anemia
de Fanconi (AF) que tiene una herencia autosómica recesiva, siendo la frecuencia de
heterocigotos en la población de 1/200. Puede asociarse a retraso en el crecimiento,
anomalías esqueléticas (más frecuente de miembros superiores, anomalías del pulgar y
radio y microcefalia), anomalías del sistema genitourinario (riñón en herradura,
agenesia o ectopia renal, hipogonadismo y criptorquidea), de la piel (hipo o
hiperpigmentacion), microftalmía y retraso mental. Pero también puede cursar con un
fenotipo normal y sólo presentar las manifestaciones hematológicas. El fallo medular se
manifiesta en la mayoría de los enfermos, entre los 3-14 años, pero hay formas mucho
más tardías. Suele empezar con trombopenia; neutropenia, menos frecuentemente o
macrocitosis, con posterior anemia. La transformación a leucemia aguda mieloide o
síndrome mielodisplásico es frecuente (10 por ciento) y también pueden aparecer otras
neoplasias no hematológicas, fundamentalmente del tubo digestivo y tumores hepáticos en
relación con el uso de andrógenos. Más de la mitad de pacientes fallecen antes de la
pubertad.
El defecto básico es un trastorno en la reparación del ADN. Por lo
menos 5 genes diferentes y en diferentes cromosomas pueden producir el fenotipo de anemia
de Fanconi. Todos los pacientes tienen un aumento de las roturas cromosómicas que se
puede ver en las metafases de linfocitos estimulados y en cultivos de médula ósea; estas
roturas se ven de forma espontánea pero se incrementan con mitomicina C, diepoxibutano
(DEB) o ciclofosfamida. Estas anomalías cromosómicas no son específicas, ocurren en
cultivos de células normales aunque con una frecuencia bajísima; en la AF, al existir un
defecto en la reparación del ADN, la exposición a DEB hace que aumente mucho el número
de roturas cromosómicas con respecto a los controles normales.
En todos los casos de anemia aplásica es necesario el estudio de
roturas cromosómicas tras estímulo con DEB porque hay casos en que aparecen las
manifestaciones hematológicas de forma tardía. También, habrá que realizarlo en
aquellos casos que tengan un fenotipo compatible de Fanconi pero sin aplasia (en los
estadios iniciales puede existir una hiperplasia eritroide), ya que va a permitir el
diagnóstico de esta enfermedad y para obtener un diagnóstico prenatal.
El único tratamiento curativo es el trasplante de médula ósea.
Los trasplantes de un hermano HLA compatible consiguen una hematopoyesis normal en torno
al 80 por ciento. Si no se tiene un hermano compatible es necesario la búsqueda de
donantes alternativos, en este caso las probabilidades de éxito son de un 20-30 por
ciento. Tratamientos alternativos son los andrógenos a dosis altas, que mejoran sobre
todo la anemia en un 50 por ciento de enfermos. Si se consigue respuesta se deja un
mantenimiento a dosis bajas. Con el tiempo se hacen refractarios o tienen complicaciones
hepáticas, por ello sólo prolonga la supervivencia 2 años. Pueden usarse mientras se
realiza la búsqueda de un donante, en el caso en que no se tenga un hermano HLA
compatible. Recientemente, se están usando factores de crecimiento como el G-CSF y/o
eritropoyetina (EPO), no son útiles a largo plazo pero permiten ganar tiempo para buscar
un donante de médula ósea y son una alternativa menos tóxica al tratamiento clásico
con andrógenos.
La disqueratosis congénita es mucho más rara, con herencia
recesiva ligada al sexo. Cursa con pigmentación cutánea reticular, atrofia de piel y
uñas, leucoplaquia en mucosas. La mitad desarrollan fallo medular que suele aparecer en
la primera década. No tienen una mayor incidencia de leucemia aguda pero sí de tumores
sólidos (10 por ciento) de orofaringe y del tubo digestivo. El trasplante en los pocos
casos en que se ha realizado es desalentador.
El síndrome de Shwachman-Diamond cursa con insuficiencia
pancreática, malabsorción, neutropenia y pancitopenia. Al igual que la anemia de Fanconi
existe riesgo elevado de transformación a leucemia aguda.
La trombopenia amegacariocítica aparece al nacer o en el primer
año con clínica de sangrado y trombopenia severa. Puede asociarse a malformaciones
esqueléticas, la más típica es la ausencia de radio. La anemia aplásica se desarrolla
en los primeros años de vida en un 45 por ciento de los enfermos. También tiene una
incidencia aumentada de leucemia.
Síndromes de fallo medular de una
sola línea
Eritroblastopenia o aplasia pura de
células rojas (APCR) congénita y adquirida.
Neutropenia congénita: Disgenesia reticular, Síndrome de
Kostmann, neutropenia benigna de la infancia.
Trombopenia amegacariocíticas congénitas y adquiridas.
La Aplasia pura de células rojas (APCR) o Eritroblastopenia. Puede
ser congénita o adquirida (ver Tabla XIV). Es una aplasia limitada a los progenitores
eritroides que se caracteriza por anemia con marcada reticulopenia < 1 por ciento
(excepto en algunos casos de Blackfan-Diamond que pueden tener hasta un 5 por ciento). En
la médula ósea hay una ausencia prácticamente completa de eritroblastos (< 0.5 por
ciento-1 por ciento); más raramente, la ausencia es de las formas más maduras que se
interpreta como un paro madurativo. Las líneas granulocítica y megacariocítica son
normales. El bloqueo completo de la producción de hematíes supone que disminuya su
recuento en sangre periférica a razón de un 1 por ciento al día, en personas sin
patología hematológica previa, por lo que el desarrollo de la anemia es lento a no ser
que haya una hemólisis crónica. Son enfermedades muy poco frecuentes.
En la congénita o anemia de Blackfan-Diamond (ABD) la anemia se
manifiesta en el primer año de vida; un 10 por ciento de los niños ya nace con anemia.
La mayoría son casos esporádicos pero en algunas familias (10 por ciento) se puede
encontrar un patrón de herencia autosómica dominante o recesiva. No se conoce la
patogenia, las investigaciones están dirigidas a posibles defectos en los receptores de
factores de crecimiento en las primeras fases del desarrollo de la eritropoyesis, a nivel
de la BFU-E. En algunos casos tienen otras anomalías como retraso en el crecimiento,
dismorfismos craneofaciales o anomalías del pulgar, pero en la mayoría no existe ninguna
anomalía asociada.
El estudio de médula ósea es imprescindible para el diagnóstico y
se debe solicitar, como en todos los fallos medulares, un estudio de fragilidad
cromosómica para descartar la AF. Los hematíes de la ABD tienen características
fetales: hay un aumento de la HbF (>5 por ciento después de los 6 meses de edad), al
contrario que en la eritroblastopenia transitoria.
El tratamiento inicial, una vez realizado el diagnóstico
diferencial con la eritroblastopenia transitoria y la infección por parvovirus B19, es
con esteroides a dosis altas. Responden un 70 por ciento pero algunos se hacen
posteriormente refractarios. El tratamiento inmunosupresor con ciclosporina A, ATG,
ciclofosfamida etc. no es eficaz pero se han comunicado algunas respuestas. Si no hay
respuesta a esteroides debe instaurarse un programa de transfusiones periódicas y
tratamiento quelante para disminuir la hemosiderosis; en estos casos se debe de considerar
un trasplante de medula ósea alogénico. El tratamiento con EPO no es eficaz, se están
ensayando otras citoquinas como la interleuquina 3 y otros factores de crecimiento (Stem
cell factor). Globalmente, la esperanza media de vida es de 38 años, siendo la superior
en los casos con respuesta a esteroides y si se realiza un trasplante de médula. Al
contrario que en la AF, se desarrolla una leucemia aguda o síndrome mielodisplásico en
menos de un 2 por ciento, pero esta cifra obliga a considerarla como un factor de riesgo
de leucemia.
El diagnóstico diferencial más importante es con la
Eritroblastopenia transitoria de la infancia. Esta patología se presenta de forma más
tardía, casi el 90 por ciento de los casos entre el primer y cuarto año, casi siempre
con el antecedente de una viriasis previa y que se recupera espontáneamente a las 4-8
semanas. No tiene anomalías físicas asociadas y es adquirida.
Aplasia pura de células
rojas adquirida
Afecta a personas de cualquier edad, la forma
primaria se da entre los 20-60 años. En adultos las formas primarias suelen ser
crónicas. Es posible que existan muchos casos que cursen con recuperación rápida de la
hematopoyesis y no se lleguen a diagnosticar, como, por ejemplo, la infección por
parvovirus B19 en una persona normal que tenga una supervivencia normal de los hematies,
al ser el bloqueo de la eritropoyesis transitorio y no dar tiempo a que se desarrolle una
anemia sintomática. Sin embargo, si previamente existe una enfermedad hemolítica, el
bloqueo de la eritropoyesis ocasiona una anemia sintomática. En muchos casos (40 por
ciento) se ha demostrado una patogenia inmune; en los que no se ha podido encontrar causa
idiopáticas no implica que su mecanismo no sea el mismo, ya que la respuesta
al tratamiento es igual. Se ha demostrado un inhibidor de la eritropoyesis en el plasma de
los enfermos que es una IgG. En algunos casos esta IgG es citotóxica para los
eritroblastos y en otros inhibe la EPO. También es posible que el mecanismo esté mediado
por células como los linfocitos T gamma (son linfocitos T con receptores Fc para la IgG y
propiedades citotóxicas) de la leucemia de linfocitos grandes granulares y la leucemia
linfática crónica (LLC) B en que hay un aumento de linfocitos T gamma en la médula
ósea. En un 9 por ciento se acompaña de un timoma.
El diagnóstico se realiza al observar la médula ósea y en el
estudio de laboratorio se puede encontrar una variedad de alteraciones del sistema inmune
como hipogammaglobulinemia, gammapatía monoclonal, test de Coombs directo positivo,
anticuerpos antinucleares, etc. El diagnóstico diferencial se plantea con los síndromes
mielodisplásicos. Debe descartarse un timoma, excluir una infección activa por el
parvovirus B19, retirar los posibles fármacos causantes y tratar las causas infecciosas o
patologías que produzcan APCR secundaria.
Los únicos tratamientos específicos son la timectomía en caso de
timoma y las inmunoglobulinas en caso de infección por el parvovirus B19. El resto de las
APCR primarias y las secundarias que no responden al tratamiento de la enfermedad de base
es el uso secuencial de inmunosupresores: esteroides solos, seguido de ciclosporina A,
ciclofosfamida o azatioprina con dosis bajas de esteroides, ATG, plamaféresis y
esplenectomía. En caso de que no haya respuesta o que sea insuficiente se establece un
programa periódico de transfusiones con tratamiento quelante. El tratamiento
inmunosupresor consigue un 68 por ciento de respuestas y pese a que existen recaídas, la
mayoría no necesitan transfusiones periódicas. Hay un 10 por ciento de remisiones
espontáneas. La supervivencia de las formas primarias es de 14 años, en las secundarias
depende de la enfermedad de base.
Infección por parvovirus B19
El parvovirus B19 es un virus DNA de la familia de los Parvoviridae.
Produce un efecto citotóxico directo en los progenitores eritroides de la médula ósea,
esta especificidad tisular se debe al antígeno de grupo sanguíneo P que actúa como
receptor celular para el virus. La toxicidad se ve en la médula como pronormoblastos
gigantes con vacuolización citoplasmática, es muy típico pero no específico y no
siempre se presenta. El antígeno P también está presente en megacarioblastos, células
endoteliales y células miocárdicas fetales. La infección es habitualmente
asintomática, a los 15 años, un 50 por ciento de los niños han tenido contacto con el
virus y en mayores más del 90 por ciento son seropositivos. La transmisión es por vía
respiratoria. En niños es el responsable del eritema infeccioso o quinta enfermedad y en
adultos se asocia a una artropatía crónica. En sujetos normales aparecen anticuerpos
anti-B19 IgM e IgG a los 10-14 días de la infección. Los IgM desaparecen a los 3 meses y
los IgG persisten durante toda la vida.
Los síndromes hematológicos que origina son las crisis aplásicas
transitorias en enfermos con enfermedades hemolíticas, el diagnóstico se hace al
detectar el DNA viral en suero y, posteriormente, los anticuerpos IgM específicos. En
inmunodeprimidos (inmunodeficiencias congénitas, infección por VIH, síndromes
linfoproliferativos etc.) produce una APCR con presencia del DNA viral en suero de forma
persistente y escasa repuesta de anticuerpos. La infección fetal (el feto debe
considerarse inmunodeprimido por la inmadurez del sistema inmune) es causa de aborto o
hydrops fetalis.
El diagnóstico debe considerarse en una anemia arregenerativa
con reticulocitos muy bajos o ausentes en enfermos inmunocomprometidos o con
enfermedades hemolíticas. En la médula se pueden ver pronormoblastos gigantes vacuolados
y el diagnóstico en inmunocomprometidos se confirma por la detección del DNA viral en el
suero. La ausencia de anticuerpos frente al virus, que son tan frecuentes en la
población, hace sospechar el diagnóstico.
Las crisis aplásicas transitorias son autolimitadas y sólo reciben
tratamiento de soporte, en inmunodeprimidos con infección persistente es útil la
administración de inmunoglobulinas intravenosas (IVIG) que proporciona los suficientes
anticuerpos específicos para eliminar la infección, pueden existir recaídas en los
enfermos inmunodeprimidos.
Tabla
XIV
Aplasia pura de células rojas o eritroblastopenia |
CONGENITA:
Anemia de Blackfan-Diamond
ADQURIDA
Infancia:
Eritroblastopenia transitoria
Crisis aplásica transitoria por parvovirus
Adulto:
- Primaria:
Idiopática y autoinmune
- Secundaria:
Timoma
Neoplasias hematológicas:leucemias linfáticas crónicas, linfomas y otra
Tumores sólidos
Infecciones:parvovirus B19,hepatitis virales,VEB,HIV,CMV y bacterianas
Fármacos:difenilhidantoina,azatioprina,clorpropamida,isoniazida
Conectivopatias: lupus y artritis reumatoide
Embarazo (remite con el parto)
Anemias hemolíticas autoinmunes
Trastornos nutricionales graves.Marasmo,kwashiorkor y otras |
Anemias diseritropoyéticas congénitas
Son enfermedades raras de herencia autosómica
recesiva que cursan con anemia crónica macrocítica o normocítica de moderada; ictericia
por aumento de la bilirrubina indirecta, expresión de la hemólisis intramedular,
colelitiasis secundaria, esplenomegalia, hemosiderosis y marcada diseritropoyesis en la
médula ósea, con un llamativo punteado basófilo en los hematíes. La anemia es bien
tolerada por la cronicidad y porque no es muy severa (raramente tiene Hb menor de 7g/dL) y
se manifiesta desde los primeros años de vida. Se han descrito, según las alteraciones
morfológicas en la médula ósea, tres variantes y recientemente, cuatro subtipos más.
El diagnóstico se hace al examinar la médula ósea con microscopía óptica y
electrónica. La más frecuente es el tipo II o tipo HEMPAS (siglas en inglés de
hereditary erythroblastic multinuclearity positive acidified serum) que tiene un test de
Ham positivo y sacarosa negativo. El tratamiento fundamentalmente es con transfusiones de
concentrados de hematíes y quelantes del hierro si precisa transfusiones periódicas. La
mayor complicación de estas patologías es la hemosiderosis. En el tipo I puede ser útil
el interferón alfa2a.
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